Spiritus est Veritas (1Jn 5,6). La Revelación según el Espíritu Santo en los escritos de san Juan 

Sumario: I. El Espíritu Santo y la fe. II. Los dos tiempos de la revelación escatológica. III. Las promesas del Paráclito: 1. La enseñanza del otro Paráclito. 2. El testimonio del Paráclito. 3. El Paráclito guiará a los discípulos a la verdad completa. IV. El Espíritu Santo y la misión de los apóstoles. V. Discernir las obras del Espíritu Santo. VI. A modo de conclusión.

En los escritos de san Juan, el Espíritu Santo juega un papel fundamental en la Revelación de Dios. En el presente artículo se señala, en primer lugar, la fe como obra propia del Espíritu de la Verdad, quien la hace nacer en el alma por medio de las palabras de Cristo. De esta fe brota la caridad que es, en el mundo, signo de la presencia de Dios. En un segundo paso, se indica la distinción que introduce el evangelista entre dos tiempos: el de Cristo y el del Espíritu. Al examinar las promesas del Paráclito, se expone el modo en que Espíritu es revelador: no manifiesta una doctrina nueva, distinta de la de Cristo, sino más bien recuerda las palabras del Maestro y enseña su sentido. Por otra parte, el Espíritu será el otro Paráclito que, instalado en el interior de los discípulos –en esto radica la novedad de su magisterio–, dará testimonio a favor de Jesús, presentándolo como Hijo en la gloria del Padre, e interpretará, a la luz de ese misterio, todo «lo que ha de venir». Del reconocimiento del papel del Espíritu en la obra reveladora de Dios debiera seguir un enriquecimiento, tanto de la Teología fundamental, como del mismo quehacer teológico.

In St. John’s writings the Holy Spirit plays an essential role in the Revelation of God. This paper in the first place points to faith as the proper work of the Spirit of Truth, who gives birth to it in the soul through the words of Jesus Christ. Charity, which is the sign of the presence of God in the world, springs from this faith. In a subsequent step, we point out the distinction drawn by the evangelist between two times, that of Christ and that of the Spirit. Upon examination of the promises of the Paraclete, the way in which the Spirit acts as revelator is expounded upon: he does not unveil a new doctrine, different from that of Jesus Christ, but rather reminds the disciples about the words of the Master and instructs them on its meaning. Moreover, the Spirit will be the other Paraclete who, dwelling in the inside of the disciples –herein lays the novelty of his teaching –, will bear witness to the Christ, showing him to be the Son in the glory of the Father, and will interpret, in the light of that mystery, all “the things to come”. The recognition of the role of the Spirit in God’s work of revelation ought to be followed by an enrichment of, not only Fundamental Theology, but also theological work at large.

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